Blog del Profesor.: Florencio Bethencourt González. e-mail.: florencio.bethencourt@gmail.com Este blog pretende ser un elemento de uso educativo, en el amplio sentido de la palabra y sin ningún animo de lucro.
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La escritora surcoreana Han Kang gana el premio Nobel de Literatura 2024.
Su nombre no lideraba los rankings de las quinielas del Nobel de Literatura. ¿A caso nadie cercano a la Academia Sueca ha querido apostar este año para mantener el factor sorpresa? De todas formas, que Han Kang no apareciera en ningún titular hasta ayer al mediodía no impidió que la escritora surcoreana ganara el que está considerado el galardón literario más prestigioso del mundo, dotado con once millones de coronas suecas, unos 968.000 euros al cambio.
“Estoy sorprendida y honrada. Me gustaría tomarme un té con mi hijo. Lo celebraré de manera tranquila. No será un día fácil para mí”, reconoció la premiada en unos vídeos que difundió la Fundación Nobel en su cuenta de X, en los que también especificó que se permitiría por un día no trabajar y solo leer y pasear.
A la editora y directora de la librería Ona Pau Claris le cuesta imaginar a Kang teniendo un día de completo descanso. La conoce bien. Cuando alguna vez ha venido a Barcelona, la autora ha cenado en su casa. Al final, fue Batallé decidió editarla por primera vez, en catalán y castellano, en el sello Rata. “La descubrí en la feria de Frankfurt gracias a la veterana agente literaria Barbara J. Zitwer, que me dio fotocopias de La vegetariana. Terminé de leer todo esa misma noche. Me quedé fascinada. Tanto, que al día siguiente compré los derechos de la novela y, también, de Actos humanos, que no leí, pero tenía el presentimiento de que no me dejaría indiferente, como más tarde he confirmado”.
Tampoco dejó indiferente al jurado, que ha destacado “su intensa prosa poética, que confronta traumas históricos y expone la fragilidad de la vida humana”, así como su capacidad para confrontar ”traumas históricos y conjuntos de reglas invisibles“. La Academia ha subrayado también que la autora ”tiene una conciencia única de las conexiones entre el cuerpo y el alma, los vivos y los muertos, y en su estilo poético y experimental se ha convertido en una innovadora de la prosa contemporánea”. Nacida en 1970 en Gwangju, se mudó con su familia a Seúl cuatro meses antes de que se produjera la matanza que narra en Actos humanos (Rata). Tenía solo nueve años, pero eso no impidió que entendiera la situación y que tanto ella como su círculo arrastraran una culpa del superviviente “difícil de gestionar”. El motivo de esa mudanza fue que su padre, el novelista Han Seung-won, decidió dedicarse por completo a la escritura y pensó que tendría más oportunidades en la gran ciudad. Las letras, por tanto, le vienen de cuna a la nueva Nobel, aunque también se ha dedicado a la música y al arte, lo que se refleja en toda su producción literaria. Un ejemplo de ello es el libro Your cold hands (2002), en el que reproduce un manuscrito dejado por un escultor desaparecido que está obsesionado con hacer moldes de yeso de cuerpos femeninos.Aunque si una obra es conocida de la surcoreana es La vegetariana (Random House/La Magrana), con la que ganó el Booker Internacional en 2016. Narra la historia de Yeonghye, una esposa diligente y discreta hasta que empieza a tener unas pesadillas brutales y sanguinarias que le invitan a deshacerse de toda la carne del frigorífico. Consecuencia de ello, impondrá en casa una dieta exclusivamente vegetariana que su marido no tiene más remedio que aceptar. Un primer acto subversivo seguido de muchos otros que la llevarán a la búsqueda de una existencia más pura, despojada y cercana a la vida vegetal.
El jurado ha destacado “su intensa prosa poética, que confronta traumas históricos y expone la fragilidad de la vida humana”
Pese a que esta fue la obra que la catapultó a la fama, cabe decir que la autora lleva inmersa en el mundo de las letras desde 1993, cuando publicó varios poemas en la revista surcoreana Literatura y sociedad. Su debut en prosa se produjo dos años más tarde con la colección de cuentos Yeosus love (El amor de Yeosu), que no está traducida al castellano, pero que profundiza en la soledad intrínseca, la dureza de la vida y la pérdida de existencia. Temas que abordará en gran parte de sus novelas y poemas. “Yo empecé escribiendo poesía y eso hizo que concibiera la literatura como un proceso que ha de pasar por el filtro de la propia experiencia”.
Su novela más reciente es La clase de griego (Random House/La Magrana), en la que se entremezclan Jorge Luis Borges, Platón y el budismo para reflexionar sobre el poder y los límites del lenguaje, la realidad y la ilusión y la posibilidad de un encuentro entre humanos más allá de las palabras o la imagen.
Hasta la fecha, se han entregado 117 premios Nobel en esta categoría. El último fue para el escritor y dramaturgo noruego Jon Fosse, de quien se destacó “sus obras de teatro innovadoras y su prosa, que da voz a lo indecible”. En la historia de estos galardones, 11 han ido a parar a manos de escritores en lengua española y únicamente 18 han sido para mujeres, como la premiada de este año o la francesa Annie Ernaux, ganadora en 2022. Antes, recibieron este acontecimiento el tanzano Abdulrazak Gurnah (2021), la estadounidense Louise Glück (2020), el austriaco Peter Handke (2019) y la polaca Olga Tokarczuk (2018).
El premio del 2018 se falló al año siguiente, pues el Nobel de Literatura se tuvo que suspender por un escándalo que provocó la dimisión de varios miembros del jurado. Se trata del caso de Jean-Claude Arnault, marido de una académica, que abusó de su poder, violó y acosó a varias mujeres, consiguió fondos de la Fundación Nobel, filtró nombres de ganadores y presuntamente se enriqueció apostando por el ganador.
Siguiendo la tradición, el Nobel de Literatura se anuncia siempre el primer o segundo jueves de octubre. Esta semana se ha concedido el de Medicina a los estadounidenses Victor Ambros y Gary Ruvkun por descubrir el micro-ARN; el de Física, a John Hopfield y Geoffrey Hinton por el desarrollo de las redes neuronales artificiales en las que se basa la actual revolución de la inteligencia artificial; y el de Química, a Demis Hassabis, John Jumper y David Baker por haber revolucionado la investigación sobre proteínas con técnicas de biología computacional. En los próximos días se darán a conocer los premiados de Paz (viernes 11) y Economía (lunes 14). Todos ellos recibirán el galardón en una ceremonia que se celebrará, como cada año, el 10 de diciembre en Estocolmo (Suecia), coincidiendo con la fecha en que murió Alfred Nobel.
Lara Gómez Ruiz.
Premio Nobel de Física 2024 a John Hopfield y Geoffrey Hinton por poner las bases de la inteligencia artificial
La Real Academia de las Ciencias de Suecia ha concedido este martes el Nobel de Física a John J. Hopfield y Geoffrey E. Hinton “por descubrimientos e invenciones fundamentales que permiten el aprendizaje automático con redes neuronales artificiales”. La versión corta del entrecomillado es que las aportaciones de ambos han sido claves para el llamado machine learning, los distintos métodos por los que las máquinas aprenden. De hecho, al británico Hinton se le conoce como el padrino de la Inteligencia Artificial (IA). Por su parte, el estadounidense Hopfield fue uno de los primeros en idear una red neuronal artificial.
Los dos Premios Nobel de Física de este año se apoyaron en herramientas de la propia física para desarrollar métodos que son la base del aprendizaje automático de máquinas. Hopfield creó una memoria asociativa ya en 1982 que podía almacenar y reconstruir imágenes y otros tipos de patrones en los datos. Por su parte, Hinton inventó un método que permite a una máquina encontrar propiedades en los datos de forma autónoma y, por lo tanto, realizar tareas como identificar elementos específicos en imágenes. Su obsesión fue siempre estudiar cómo funciona el cerebro para tratar de replicar esos mecanismos en los ordenadores, acuñando ya en 1972 el concepto de red neuronal.

Una de estas redes lleva el nombre de Hopfield, su creador. La red Hopfield usa la parte de la física que describe las características de un material debido a su espín, una propiedad que convierte a cada átomo en un pequeño imán. La red en su conjunto equivaldría a la energía en el sistema de espín encontrado en la física. Su entrenamiento se basa en encontrar valores para las conexiones entre los distintos nodos, de modo que las imágenes guardadas tengan baja energía. Cuando el sistema recibe una imagen distorsionada o incompleta, trabaja metódicamente a través de los nodos, actualiza sus valores. De este modo, la red trabaja paso a paso para encontrar la imagen guardada que se parezca más a la imagen imperfecta con la que se la alimentó.

Por su parte, Hinton usó la red de Hopfield como base para una nueva que utiliza un método diferente: la llamada máquina de Boltzmann, que puede aprender a reconocer elementos característicos en un tipo determinado de datos. Fue uno de los primeros tipos de redes neuronales capaces de aprender mediante representaciones internas. El laureado británco también se apoyó en la física, en este caso herramientas de la física estadística, la ciencia de los sistemas construidos a partir de muchos componentes similares. Su máquina se entrena alimentándola con ejemplos que es muy probable que surjan cuando se la ejecuta. La máquina de Boltzmann se puede utilizar para clasificar imágenes o crear nuevos ejemplos del tipo de patrón en el que se la entrenó. Hinton y Hopfield están en la base del explosivo desarrollo actual del aprendizaje automático.
De padre de la IA a su vigilante
Hinton ya había recibido grandes reconocimientos. En 2017, la Fundación BBVA le concedió el galardón Fronteras del Conocimiento de Tecnologías de la Información y la Comunicación. En 2018 le otorgaron el premio Turing, considerado el oficioso Nobel de informática, junto a otros dos colegas. Y ya en 2022, junto a los colegas Yann LeCun, Yoshua Bengio y Demis Hassabis, recibió el Princesa de Asturias por sus aportaciones al desarrollo de las redes neuronales artificiales.
Sin embargo, en 2023 abandonó la primera línea de investigación, era hasta entonces vicepresidente de ingeniería de Google, para alertar sobre el reverso tenebroso de la IA. En una entrevista a EL PAÍS, el científico británico citaba algunos de sus peligros: “La generación de noticias falsas ya está causando grandes divisiones en la sociedad. La eliminación de ciertos tipos de trabajo tendrá un impacto en el empleo. Aumentará la disparidad de riqueza entre los ricos y los pobres. Esos son algunos de los peligros inminentes, aunque yo no me centro en esos, sino en otro de carácter existencial”, decía. Y completaba con la parte más inquietante de su respuesta: “Hace poco me di cuenta de que el tipo de inteligencia digital que estamos desarrollando podría ser una forma de inteligencia mejor que la de los cerebros biológicos”.
Pablo Haya, investigador del Laboratorio de Lingüística Informática de la Universidad Autónoma de Madrid y director del área de Business & Language Analytics (BLA) del Instituto de Ingeniería del Conocimiento, dice que “este Premio Nobel representa un reconocimiento excepcional a la investigación fundamental en aprendizaje automático y, específicamente, a las técnicas de redes neuronales y aprendizaje profundo (deep learning, en inglés), que constituyen la base de sistemas de inteligencia artificial como ChatGPT”. En declaraciones a SMC España, Haya considera que “este premio va más allá del mérito de los individuos galardonados, reconociendo a toda una comunidad científica que comenzó su labor hace más de medio siglo”.
Por su parte, Maite Martín, catedrática del departamento de informática de la universidad de Jaén destaca que el Nobel para Hinton y Hopfield “es un reconocimiento a dos figuras clave en el desarrollo de la inteligencia artificial moderna, ya que son pioneros y precursores de las redes neuronales artificiales, que constituyen la base del aprendizaje automático actual, como el deep learning o los transformers”. Sus descubrimientos han transformado todas las áreas de la IA, “desde el procesamiento de imágenes y la ciencia de datos, hasta el procesamiento del lenguaje natural, con avances que ya impactan en nuestra vida cotidiana. Un claro ejemplo de su impacto son los asistentes virtuales como Siri o Alexa, y los traductores automáticos, que millones de personas usan a diario”, justifica. “Por otro lado, en áreas más especializadas, encontramos aplicaciones como la medicina personalizada o los sistemas avanzados para la detección y mitigación de discursos de odio, que también están haciendo uso de las tecnologías en las que fueron pioneros”, termina.
En 2023, los premiados fueron la francesa Anne L’Huillier, el también galo Pierre Agostini y el húngaro Ferenc Krausz. La Academia les reconoció el desarrollo de nuevas herramientas para medir y observar la materia más minúscula en movimiento. El jurado destacó entonces que los tres premiados habían creado pulsos de luz extremadamente cortos, que se pueden utilizar para medir o fotografiar los fugaces procesos en los que los electrones se mueven. Son eventos que ocurren en attosegundos, trillonésimas partes de un segundo: la escala de tiempo más breve captada por el ser humano.
El Premio Nobel de Física se ha concedido 117 veces a 225 premios Nobel entre 1901 y 2023. John Bardeen es el único galardonado que ha recibido el Premio Nobel de Física dos veces, en 1956 y 1972. L’Huillier, profesora de la Universidad de Lund (Suecia), es la quinta mujer que gana el Nobel de Física desde 1901. Hubo dos premiadas en todo el siglo XX, una de ellas, Marie Curie, por partida doble (el de Física en 1903 y el de Química en 1911) y tres en lo que va de siglo XXI. El galardón está dotado con 11 millones de coronas suecas, unos 950.000 euros.
Miguel Ángel Criado.