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miércoles, 28 de marzo de 2012

Artículo redactado por un funcionario del Grupo A.

Artículo redactado por un funcionario del Grupo A.


Difícilmente se puede expresar mejor la situación actual.


Un saludo.

Resulta que en la década prodigiosa del pelotazo, cuando media España se lo llevaba caliente a casa, cuando un encofrador sin estudios se embolsaba tres mil euros, cuando hasta el último garrulo montaba una constructora y en connivencia con un par de concejales se forraba sin cuento, cuando un gañán que no sabía levantar tres ladrillos a derechas se paseaba en Audi, los funcionarios aguantaban y penaban. Nadie se acordaba de ellos. Eran los parias, los que hacían números para cuadrar su hipoteca, hacer la compra en el Carrefour y llegar a fin de mes, porque un nutrido grupo de compatriotas se estaba haciendo de oro inflando el globo de la economía hasta llegar a lo que ahora hemos llegado.



Y ahora que el asunto explota y se viene abajo, la culpa del desmadre… es de los funcionarios. Los alcaldes, diputados y senadores que gobiernan la cosa pública a cambio de una buena morterada no son responsable de nada y nos apuntan directamente a nosotros: somos demasiados, hay que ultracongelarnos, somos poco productivos. Los responsables bancarios que prestaron dinero a quienes sabían que no podrían devolverlo tampoco se dan por aludidos. Todos los intermediarios inmobiliarios, especuladores, amigos de alcalde y compañeros de partida de casino de diputado provincial no tenían noticia del asunto. Nosotros sí. Como diría José Mota: ¿Ellos? No. ¿Nosotros? Sí. Siendo así que ellos? No. Por tanto, nosotros? Sí.



La culpa, según estos preclaros adalides de la estupidez, es del juez, abogado del estado, inspector de hacienda, administrador civil del estado que, en lugar de dedicarse a la especulación inmobiliaria a toca teja, ha estado cinco o seis años recluido en su habitación, pálido como un vampiro, con menos vida social que una rata de laboratorio y tanto sexo como un chotacabras, para preparar unas oposiciones monstruosas y de resultado siempre incierto, precedidas, como no podía ser de otra forma, de otros cinco arduos años de carrera. Del profesor que ha sorteado destinos en pueblos que no aparecen en el mapa para meter en vereda a benjamines que hacen lo que les sale de los genitales porque sus progenitores han abdicado de sus responsabilidades. Del auxiliar administrativo del Estado natural de Écija y destinado en Barcelona que con un sueldo de 1000 euros paga un alquiler mensual de 700 y soporta estoicamente que un taxista que gana 3000 le diga joder, que suerte, funcionario.



La culpa es nuestra. A poco que nos descuidemos nosotros los funcionarios seremos el chivo expiatorio de toda una caterva de inútiles, vividores, mangantes, políticos semianalfabetos, altos cargos de nombramiento digital, truhanes, pícaros, periodistas ganapanes y economistas de a verlas venir que sabían perfectamente que el asunto tarde o temprano tenía que petar, pero que aprovecharon a fondo el momento al grito de mientras dure dura! y que ahora, con esa autoridad que da tener un rostro a prueba de bomba, se pasan al otro lado del río y no sólo tienen recetas para arreglar lo que ellos mismo ayudaron a estropear, sino que, además, han llegado a la conclusión de que los culpables son... tachan...los funcionarios.



Soy funcionario. Y además bastante recalcitrante: tengo cinco títulos distintos. Ganados compitiendo en buena lid contra miles de candidatos. ¿Y saben qué? No me avergüenzo de nada. No debo nada a nadie (sólo a mi familia, maestros y profesores). No tengo que pedir perdón. No me tocó la lotería. No gané el premio gordo en una tómbola. No me expropiaron una finca. No me nombraron alto cargo, director provincial ni vocal asesor por agitar un carnet político que nunca he tenido.



Aprobé frente a tribunales formados por ceñudos señores a los que no conocía de nada. En buena lid: sin concejal proclive, pariente político, mano protectora ni favor de amigo. Después de muchas noches de desvelos, angustias y desvaríos y con la sola e inestimable compañía de mis santos cojones. Como tantos y tantos compañeros anónimos repartidos por toda España a los que ahora algunos mendaces quieren convertir, por arte de birli-birloque, en culpables de la crisis.



Amigos funcionarios, estamos rodeados de gente muy tonta y muy hija de puta.



PD. Si alguien, en cualquier contexto, os reprocha -como es frecuente- vuestra condición de funcionario os propongo el refinado argumento que yo utilizo en estos casos, en memoria del gran Fernando Fernán-Gómez: váyase Usted a la mierda, hombre, a la puta mierda.



SI eres funcionario pásalo a toda España.Si no lo eres y no estas de acuerdo, ¡váyase usted a la mierda!









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Luisa Luengo Rodriguez

domingo, 18 de marzo de 2012

La primavera astronómica de 2012 llegará el martes a las 05.14 horas y en ella se podrán ver Venus, Júpiter y Marte.

EUROPA PRESS | Santa Cruz de Tenerife

La primavera astronómica llegará el martes 20 de marzo a las 05.14 horas (hora canaria), y durará 92 días y 18 horas, hasta que finalice el 21 de junio, al comenzar el verano, según el Instituto Geográfico Nacional (IGN).
Así, según el IGN, durante la primavera de 2012 lo más destacable será el tránsito de Venus por delante del Sol el próximo 6 de junio, un evento astronómico que no sucederá de nuevo hasta el año 2117 y que en España podrá verse con dificultad en sus últimas fases.
Además, en esta estación se registrarán dos eclipses, uno anular del Sol el 20 de mayo, que será visible en Asia, norte del Océano Pacífico y Norteamérica y otro parcial, de Luna, el 4 de junio, que visible en Asia, Oceanía y América.
Ninguno de ellos será visible desde España, donde sin embargo si habrá una “muy buena” oportunidad para ver varios planetas. Concretamente, Venus, Marte, Júpiter y Saturno serán visibles al principio de la noche durante la primera mitad de la primavera. A medida que avance la estación, primero Júpiter y después Venus desaparecerán del cielo vespertino, que quedará dominado por Marte y Saturno.
Asimismo, el cambio de hora llegará el domingo 25 de marzo y se recuperará el horario de verano y el 8 de abril será el Domingo de Pascua. El cambio de hora se produce, como es habitual, al iniciarse el último domingo de marzo. A las 02.00 de la madrugada hora peninsular del domingo 25 de marzo habrá que adelantar el reloj hasta las 03.00, con lo que este día tendrá, oficialmente, una hora menos.
El inicio de las estaciones se produce en los instantes en que la Tierra se encuentra en unas determinadas posiciones en su órbita alrededor del Sol, algo que está fijado por un Convenio internacional que precisa que en el caso de la primavera, la posición es aquella en que el centro del Sol, visto desde la Tierra, cruza el ecuador celeste en su movimiento aparente hacia el norte. Cuando esto sucede, la duración del día y la noche prácticamente coinciden, y por eso, a esta circunstancia se la llama también equinoccio de primavera. En este instante en el Hemisferio Sur se inicia el otoño.
La primavera puede llegar en tres fechas distintas, según la llegada del equinoccio estacional. Así, la estación puede comenzar entre los días 19 y 21 de marzo. Durante el siglo XXI, el año en que la primavera llegó más tarde fue 2003 y el año en que será más tempranera es 2096.
Estas variaciones se deben al modo en que encaja la secuencia de los años según el calendario (unos bisiestos, otros no), con la duración de cada órbita de la Tierra alrededor del Sol (una duración conocida como año trópico).
El IGN recuerda que en esta época del año la longitud del día se alarga rápidamente y que en las latitudes de la Península, el sol sale por las mañanas antes que el día anterior y por la tarde alarga su puesta, lo que alarga el día casi tres minutos cada 24 horas.
En cuanto a la actividad del Sol, ésta se caracteriza por la presencia en su superficie de manchas, fulguraciones y protuberancias, y en la Tierra, se aprecia en alteraciones en la propagación de las ondas de radio y en una mayor presencia de auroras polares. Dicha actividad se sigue en periodos de unos 11 años y se asocia al ciclo magnético del Sol.
En la actualidad, este es el ciclo solar 24, que comenzó en 2008 y se prevé que llegue a su máximo en mayo de 2013. Según las estimaciones realizadas por NOAA y Space Weather Prediction Center, durante la primavera el número de manchas solares alcanzará valores entre 70 y 95.
Lunas y lluvias de meteoros
Por otro lado, según los datos del IGN, institución que depende del Ministerio de Fomento, la primera luna llena de la primavera se producirá el 6 de abril, coincidiendo con el Viernes santo. Pero en la primavera de 2012 se esperan otras dos lunas llenas, una el 6 de mayo y otra el 4 de junio.
Al mismo tiempo, en este periodo, Saturno será visible durante la noche al principio de la primavera y al anochecer al finalizar la estación, y tendrá una inclinación de sus anillos “bastante favorable” para su observación.
Mientras, el 15 de abril se producirá su máximo acercamiento anual a la Tierra, alcanzando su disco un diámetro de 19,1″. Por otro lado Júpiter y Venus pasarán de ser visibles al anochecer a ser visibles al amanecer, mientras que Marte se verá al anochecer durante toda la primavera.
En los meses de esta estación se podrán observar varias lluvias de meteoros, como la más importante de la primavera suele ser la de las Eta Acuáridads, cuyo máximo se registrará el 5 de mayo.
En cuanto a las agrupaciones ficticias de estrellas conocidas como constelaciones, alrededor de la estrella Polar se verán a lo largo de la noche la Osa Menor, el Dragón, Cefeo y el León (Leo).
Finalmente, el Instituto Geográfico Nacional subraya que con unos prismáticos grandes o con un pequeño telescopio que estén dotados de un filtro lunar se podrá observar en este periodo el relieve de la luna. Cuando la noche es más oscura por haber luna nueva se puede tratar de ver nebulosas de emisión como el complejo de nebulosas de Orión, el grupo de las estrellas Pléyades y el resto de supernova conocido como la nebulosa Cangrejo. Igualmente, con prismáticos también se podrán ver las lunas más brillantes de Júpiter y se podría hacer un recorrido por la franja estrellada que constituye la Vía Láctea.