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miércoles, 15 de febrero de 2023

Muere Jaime Bermejo, el canario que analizó la 'sangre' del drago.

 |  |  | Verínica Pavés @veropaves EL DIA


El científico ganó el Premio Canarias de Investigación en 1994, siendo el tercer químico de las Islas en hacerse con este galardón


Nació en el seno de familia humilde en una casa que compartía con muchos hermanos. Era un hombre dicharachero, muy inteligente, y que tenía el don de hacerse querer por todo aquel que tuvo la suerte de conocerle. Jaime Bermejo falleció ayer a los 87 años en La Laguna, después de una larga trayectoria investigación desentrañando los misterios de la química de la sangre del drago y el aloe vera, entre otros, para convertirse en uno de los referentes de la ciencia en las Islas. 

Bermejo fue uno de los estudiantes más aventajados del químico Antonio González –del que toma el nombre el Instituto Universitario de Bio-Orgánica de la Universidad de La Laguna–. Llegó a ser su «mano derecha» junto a otros dos o tres investigadores en aquella época, como rememora el director del Instituto de Productos Naturales y Agrobiología (IPNA-CSIC), Juan Ignacio Padrón, quien asegura haber trabajado mucho con «Don Jaime».




También fue de los últimos científicos que pudo dar clases en la Universidad de La Laguna (ULL) e investigar en el CSIC. Compaginó ambas tareas hasta que el Gobierno solicitó que los investigadores solo estuvieran adscritos a un centro. Desde entonces fue un científico del IPNA-CSIC, donde se jubiló. Jaime Bermejo Barrera era Licenciado y Doctorado en Química por la Universidad de La Laguna. En 1966, ocupó, por primera vez, una plaza de investigador en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y desde 1976, se convirtió en titular del Instituto de Productos Naturales y Agrobiología, dependiente del CSIC.

Pero su amor por la enseñanza le llevó a ser también profesor de Química Orgánica y Bioquímica de las Facultades de Química y de Biología de la ULL. «Llegó incluso a crear una Escuela de Fitoquímica», explica Padrón. 

Desarrolló una intensa labor científica, tanto en el Instituto de Productos Naturales y Agrobiología como en el Instituto Universitario de Bio-orgánica ‘Antonio González’. Como testigos de esa actividad quedan las más de 150 publicaciones científicas de las que es autor y las 22 tesis doctorales que dirigió.

Como discípulo directo de Antonio González, su investigación siempre estuvo orientada hacia el estudio fitoquímico y farmacológico de los productos naturales, tanto de plantas endémicas de Canarias como de Sudamérica. «Tuvo estudios muy pioneros sobre el drago canario y la composición de su sangre», explica Padrón, que recuerda que durante esa época existía un intenso debate sobre las propiedades curativas de esta planta. Su otro amor fueron los hongos, a los que dedicó varios estudios al final de su carrera científica. 

Pero quizás uno de los momentos más importantes de su carrera llegó en 1994, cuando tuvo el honor de ser distinguido con el Premio Canarias de Investigación por su trayectoria y sus aportaciones científicas. De hecho, fue el tercer químico de las Islas en conseguir este galardón, después de Antonio González y de Julio Delgado. 

Como su mentor, Bermejo también mantuvo una estrecha relación con las universidades sudamericanas, lo que le granjeó un genuino aprecio por investigadores del otro lado del Atlántico y de la comunidad canaria.

Pero si en algo destacaba el investigador era en su carácter, pues siempre trataba de mantenerse jovial y chistoso. «Se metía con todo el mundo», rememora Padrón, que insiste que lo hacía de manera cariñosa. 

De hecho, a día de hoy, mucho de los motes que él usaba para dirigirse a sus compañeros en el Instituto siguen utilizándolo entre ellos. En definitiva, fue un hombre que dejó huella, no solo en la ciencia sino también en las personas que le conocieron. 

Sus restos se podrán velar en el tanatorio de La Laguna, sala 9, hasta hoy. Justo antes de la misa, previa a su entierro, que tendrá a las 11:00 horas en la Santa Iglesia Catedral de la Laguna.