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lunes, 9 de octubre de 2023

Premio Nobel de la Paz 2023 para la activista iraní Narges Mohammadi.

Madrid - 06 oct 2023 - 10:45

El Comité Nobel noruego ha otorgado este viernes el Premio Nobel de La Paz 

para el año 2023 a la activista iraní por los derechos de las mujeres Narges Mohammadi (Zanjan, 51 años), por su “lucha contra la opresión de las mujeres en Irán” y la promoción de “los derechos humanos y la libertad de todos”. Mohammadi cumple una pena de más de 10 años de prisión en el penal de Evin, en Teherán. El galardón ha sido anunciado desde Oslo por la presidenta de la organización, Berit Reiss-Andersen, que ha reconocido la labor de todo el movimiento en defensa de las mujeres en Irán que, entre otras, ejemplifica la hoy galardonada. Reiss-Andersen ha señalado que el Comité Nobel noruego desea que el movimiento de defensa de las mujeres en Irán continúe y no sea derrotado: “Queremos dar el premio para animar a Narges Mohammadi y a los cientos de miles de personas que han estado clamando ‘Mujer, Vida, Libertad’ en Irán”, ha dicho la presidenta, en alusión al lema de las protestas contra el régimen lideradas por mujeres entre septiembre de 2022 e inicios de 2023.

“Si las autoridades iraníes toman la decisión correcta, la liberarán [a Mohammadi]”, ha señalado la abogada noruega. “De este modo podrá estar presente para recibir este honor, lo que esperamos ante todo”, ha proseguido durante su comparecencia.



El premio asesta sin duda un nuevo revés al régimen iraní, presidido hoy por el ultraconservador Ebrahim Raisi y cuyo líder supremo es el ayatolá Ali Jamenei. La presidenta del comité, que ha destacado el “coraje” y la “determinación” de Mohammadi, ha señalado, no obstante, a preguntas de la prensa que no es labor de la organización noruega valorar el impacto que tendrá este reconocimiento en Teherán. Este viernes por la tarde, el Gobierno de Irán ha calificado de “acto político” y de “medida de presión” de Occidente la concesión del galardón a la activista, según un comunicado del portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Naser Kanani, citado por la agencia Efe.

El esposo de Mohammadi, el también expreso político iraní Taghi Rahmani, ha dicho a Reuters: “Este premio Nobel envalentonará la lucha de Narges por los derechos humanos, pero lo más importante es que es un premio para el movimiento ‘Mujer, vida y libertad’. La ira contra el régimen iraní que los manifestantes resumieron en esas tres palabras, cristalizó el 16 de septiembre de 2022 por la muerte bajo custodia policial de la joven de 22 años, Mahsa Yina Amini, que tres días antes había sido detenida, acusada de llevar mal colocado el velo.

Mohammadi era una de las favoritas para el premio y partía en cabeza de una lista final de seis nominados —de un total de 351 candidaturas—, que también incluía a la activista afgana Mahbouba Seraj, al Tribunal Internacional de Justicia, los activistas por los derechos de los pueblos indígenas Victoria Tauli-Corpuz y Juan Carlos Jintiach, al diplomático Kyaw Moe Tun y el Consejo Consultivo de Unidad Nacional de Myanmar y al Human Rights Data Analysis Group (HRDAG), una organización que documenta datos sobre violaciones de los derechos humanos.


31 años de prisión y 154 latigazos

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La Nobel de la Paz 2023 comenzó su labor en favor de los derechos humanos en la universidad, mientras estudiaba física e ingeniería. Desde entonces, hace más de tres décadas, ha reclamado la igualdad de derechos de las iraníes y denunciado las violaciones de derechos humanos por parte de la República Islámica de Irán, especialmente respecto a los presos de conciencia y las minorías. También ha abogado por la democracia, las elecciones libres y la abolición de la pena de muerte en su país. Mohammadi compatibilizó inicialmente su activismo con su trabajo como ingeniera en una empresa estatal y las colaboraciones periodísticas en diarios reformistas. En 1998 fue detenida por primera vez. Aquella primera estancia en prisión duró un año. En los 25 años transcurridos desde aquella primera condena, “el régimen iraní la ha arrestado 13 veces, condenado cinco veces y sentenciado a un total de 31 años de prisión y 154 latigazos”, ha subrayado la presidenta del Comité noruego.

La activista iraní ejerció también como portavoz y vicepresidenta del Centro de Defensores de los Derechos Humanos (DHRC), fundado por otra Nobel de la Paz, la también iraní Shirín Ebadi —clausurado en 2008 por el régimen—, una organización en la que contribuyó a prestar asistencia jurídica gratuita a presos de conciencia.

El precio que ha pagado Mohammadi por su compromiso con los derechos humanos ha sido perderlo casi todo. Su trabajo y su carrera en el ámbito de la ciencia y la tecnología —en 2009 fue despedida del organismo estatal en el que trabajaba—; su libertad —lleva entrando y saliendo de prisión los últimos 12 años— y su salud —ha sufrido varios ataques al corazón en la cárcel, donde se le ha negado la adecuada asistencia médica y se la ha mantenido en aislamiento durante largos periodos, según Amnistía Internacional—. El régimen iraní le ha arrebatado sobre todo el ver crecer a Ali y Kiana, sus mellizos de 16 años, a los que hace ocho años que no ve y que viven en el exilio en Francia con su marido, a quien tampoco ha visto en persona desde hace 10 años.

Cuando su familia se marchó de Irán, Mohammadi decidió quedarse porque consideraba que “era más útil” para su país que ella siguiera allí, según su esposo. En una entrevista con EL PAÍS en diciembre de 2022, Rahmani explicó que su esposa llevaba siete meses sin poder hablar por teléfono con sus hijos. “Ella [Mohammadi] es más firme que yo en cuanto a nuestros ideales”, dijo Rahmani, que también pasó 14 años en prisión por su defensa de la libertad en Irán.

Condenada por “difundir propaganda”

Mohammadi está ahora encarcelada en la celda número 4 del ala de mujeres de la prisión de Evin, condenada por “difundir propaganda contra el Estado”. El pasado 16 de septiembre, cuando se cumplió un año de la muerte de Mahsa Yina Amini y del inicio de las protestas contra el régimen en Irán, Mohammadi quemó su velo en el patio de la cárcel con otras presas. Esa y otras protestas en apoyo de los manifestantes le han valido la apertura de seis nuevas causas judiciales contra ella en siete meses. Los jueces han añadido ya dos años y tres meses a su condena por mostrar solidaridad con los manifestantes.



“Nadie debe permanecer en silencio ante tanta crueldad”, escribió sobre la muerte de la joven Amini y la represión de las protestas, la recién galardonada con el premio Nobel de la Paz 2023 en una carta recogida por la cadena de televisión ARTE a principios de este mes.

En la misiva, Mohammadi describía los largos periodos que ha pasado en completa soledad en celdas de aislamiento que, según el marido de la activista, solo permiten dar tres pasos en diagonal; calabozos tan exiguos que ni siquiera permiten extender los brazos a los lados del cuerpo: “En una celda de aislamiento, el tiempo no existe. Oír una voz, incluso un susurro, se convierte en un sueño. Cuanto más tiempo pasa, más te sientes como si estuvieras en una tumba; como si estuvieras atrapada en un pozo (…) Echo de menos a Ali y Kiana [sus hijos mellizos]. Hace más de ocho años que no los veo, pero siempre han estado conmigo. Espero que el dolor que les ha causado mi ausencia no haya sido en vano. Espero que, un día, me perdonen”, escribe Mohammadi.

El texto concluye: “Estamos luchando por un cambio histórico desde la República Islámica de Irán a un gobierno secular basado en los derechos humanos y la democracia. Permitidnos continuar nuestros esfuerzos; que la resistencia y la lucha vayan de la mano del amor y del amor por la vida. Sigamos en pie. Sigamos luchando, demos un paso cada vez y preparémonos para los siguientes”.

El pasado año, este reconocimiento por la lucha para la paz recayó en el director de la ONG bielorrusa Viasná, Ales Bialiatski; la fundación rusa Memorial, liquidada ya por el Kremlin y la justicia rusa a finales de 2021, y del Centro para las Libertades Civiles ucranio. En más de 120 años de historia, el Nobel de la Paz ha premiado a 111 personas (de ellas, 19 mujeres) y 27 organizaciones. Ningún español lo ha ganado, pero sí seis latinoamericanos, el primero de ellos el diplomático argentino Carlos Saavedra Lamas, galardonado en 1936 por mediar en el conflicto militar entre Paraguay y Bolivia por la guerra del Gran Chaco. Después le siguieron el también argentino Adolfo Pérez Esquivel (1980), el mexicano Alfonso García Robles (1982), el costarricense Óscar Arias (1987), la guatemalteca Rigoberta Menchú (1992) y el colombiano Juan Manuel Santos (2016).

El Nobel de la Paz, dotado con alrededor de un millón de dólares, se entregará en Oslo el 10 de diciembre, aniversario de la muerte del industrial sueco Alfred Nobel (1833-1896), quien fundó los premios en su testamento de 1895. Este premio Nobel es el único de los seis galardones que se otorgan y entregan fuera de Suecia por deseo expreso de Alfred Nobel, debido a que, en su época, Noruega formaba parte del vecino país.

jueves, 5 de octubre de 2023

El escritor y dramaturgo noruego Jon Fosse, autor de "Septología", recibe el Premio Nobel de Literatura 2023.

  • Redacción
  • Role, BBC News Mundo

El premio Nobel de Literatura 2023 le fue concedido al escritor y dramaturgo noruego Jon Fosse, de 64 años de edad.

En el anuncio, la Academia sueca indicó que le otorgaba el galardón por sus "innovativas obras de teatro y prosa que le dan voz a lo que no se puede decir".

Se agregó que "su inmensa obra escrita en la forma Nynorsk del noruego, y que cubre una gran variedad de géneros, en un caudal de obras de teatro, novelas, colecciones de poesía, ensayos, libros para niños y traducciones".

Se destacó que, además de ser uno de los dramaturgos mas ampliamente representados en el mundo, también "está siendo cada vez más reconocido por su prosa".

Los primeros volúmenes sí están traducidos al español: "El otro nombre : Septología I", "El otro nombre: Septología II" y "Yo es otro: Septología III-V", todos ublicados por la editorial De Conatus.  

¿Quién es Jon Fosse?

Fosse nació en los fiordos del occidente de Noruega. Se le suele ver vestido de negro y con barba de varios días. 

Creció en una familia practicante de una estricta forma de luteranismo, pero se rebeló y se declaró ateo. 

Fosse acabó convirtiéndose al catolicismo en 2013. 

Después de estudiar literatura, debutó en 1983 con su novela "Rojo, negro", la cual viaja hacia adelante y hacia atrás en el tiempo desde varias perspectivas. 

Sus principales obras incluyen Boathouse (1989), la cual fue bien recibida por la crítica y Melancholy I y II (1995-1996).

Sus trabajos han sido traducidos a numerosos idiomas y ha recibido varios premios internacionales. Es habitual ver a Fosse vestido de negro y luciendo barba de varios días. 

¿Cuál es el estilo de Fosse?

Los organizadores del Nobel dicen que Fosse puede compararse a otros grandes escritores como el noruego Tarjei Vesaas, el irlandés Samuel Beckett, los austriacos Thomas Bernhard y Georg Trakl y el checoslovaco Franz Kafka.

"Te conmueve muy hondo cuando lo lees...y cuando has leído una obra tienes que continuar", dijo Anders Olsson, presidente del Comité Nobel de Literatura de la Academia.

"Lo que es especial es la cercanía en su escritura. Toca los sentimientos más profundos que tienes: ansiedad, inseguridad, cuestionamientos sobre la vida y la muerte... las cosas que cada humano enfrenta desde el principio". 

"No importa si es drama, poesía y prosa. Tiene el mismo atractivo a estas humanidades básicas".

Sus novelas, según la academia, están "muy reducidas a un estilo que ha llegado a ser conocido como 'minimalismo Fosse'".



    Premio Nobel de Física 2023: qué son los pulsos de luz de attosegundos por los que Pierre Agostini, Ferenc Krausz y Anne L'Huillier recibieron el galardón.

    El Premio Nobel de Física de este año fue para Pierre Agostini, Ferenc Krausz y Anne L'Huillier por sus experimentos con luz que capturan "el momento más corto".

    La Real Academia Sueca de Ciencias concedió el premio a los tres físicos "por sus métodos experimentales que generan pulsos de luz de attosegundos para el estudio de la dinámica de los electrones en la materia".

    Pierre Agostini nació en Francia en 1968 y es profesor emérito de la Universidad Estatal de Ohio, en Estados Unidosñ.

    Ferenc Krausz, nacido en Hungría en 1962, es director del Instituto Max Planck de Óptica Cuántica en Alemania, y Anne L’Huillier, que nació en Francia en 1958, es profesora de la Universidad de Lund en Suecia.

    Los ganadores compartirán el premio en metálico de 10 millones de coronas suecas (US$966.000).




    Qué es la física de los attosegundos

    Igual que usamos la luz para observar el mundo macroscópico que nos rodea, también puede usarse para sondear el mundo subatómico. 

    Pero como partículas como los electrones pueden moverse más rápido que la duración de un pulso de luz, se pueden perder muchos detalles sutiles de su movimiento.

    La Real Academia Sueca de Ciencias dijo que “con sus experimentos, los galardonados de este año han creado destellos de luz que son lo suficientemente cortos para tomar fotografías de los movimientos extremadamente rápidos de los electrones”.

    Sus experimentos produjeron “pulsos de luz tan cortos que se miden en attosegundos”. (Un attosegundo es una quintollonésima de segundo).

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    “Un attosegundo es tan corto que el número de ellos en un segundo es igual al número de segundos que han transcurrido desde que surgió el universo, hace 13.800 millones de años", explica la Academia.

    Pero ¿cuál es el objetivo de detectar procesos tan insondablemente rápidos? 

    La respuesta es que el attosegundo es la escala de tiempo natural del movimiento de los electrones en átomos, moléculas y sólidos. 

    Los electrones son partículas dentro de los átomos y se mueven increíblemente rápido: en milmillonésimas de segundo.

    Antes de los avances de los galardonados, aparecían efectivamente borrosos bajo los microscopios más avanzados: su movimiento y comportamiento eran demasiado rápidos para seguirlos.

    Pero como explicó Eva Olsson, presidenta del Comité Nobel de Física: "Ahora podemos abrir la puerta al mundo de los electrones. La física de attosegundos nos brinda la oportunidad de comprender los mecanismos que se rigen por los electrones".

    La "física de attosegundos" está poniendo de relieve procesos importantes dentro de los átomos y moléculas.

    El estudio y la comprensión de los electrones en escalas de tiempo tan cortas han dado lugar a avances en la electrónica ultrarrápida, que algún día podrían conducir al desarrollo de chips de computadora más potentes. 

    También ha permitido distinguir moléculas entre sí en función de sus propiedades electrónicas.

    Como resultado, los expertos consideran que la ciencia de los attosegundos tiene un enorme potencial para avanzar en la investigación fundamental, no sólo en física cuántica sino también en biología, química, medicina y otras. 

    Por ejemplo, este desarrollo podría conducir a microscopios electrónicos aún más precisos, dispositivos electrónicos mucho más rápidos y nuevas pruebas capaces de diagnosticar enfermedades en una etapa mucho más temprana.

    La quinta Nobel de Física

    La profesora L'Huillier es apenas la quinta mujer que gana un Nobel de Física.

    En una llamada que se interrumpió brevemente, y mostrándose algo aturdida, se dirigió a la conferencia de prensa en la Real Academia Sueca.

    "Es increíble", dijo. "No hay tantas mujeres que obtengan este premio, por lo que es muy, muy especial", afirmó.

    Explicó que el Comité Nobel la había llamado tres veces antes de que ella contestara el teléfono. 

    "Estaba enseñando", dijo, y bromeó que la última media hora de su lección, después de enterarse, fue "bastante difícil".

    El Premio Nobel de Fisiología o Medicina, anunciado el lunes, fue otorgado a los profesores Katalin Kariko y Drew Weissman, quienes desarrollaron la tecnología que condujo a las vacunas de ARNm contra el Covid.


    Premio Nobel de Química 2023: Moungi Bawendi, Louis Brus y Alexei Ekimov galardonados por el descubrimiento y síntesis de los puntos cuánticos

    • Redacción
    • Role, BBC News Mundo

    Moungi Bawendi, Louis Brus y Alexei Ekimov han sido galardonados con el premio Nobel de Química 2023, anunció este miércoles la Real Academia Sueca de las Ciencias. 

    La Academia ha premiado el descubrimiento y síntesis de los puntos cuánticos, partículas tan pequeñas que su tamaño determina sus propiedades.

    Se trata de los componentes más pequeños de la nanotecnología, que han revolucionado las televisiones a color y las lámparas LED, pero que también tienen aplicaciones en la medicina y en otros campos.

    "Es todo un honor", dijo Bawendi a la Academia en una conversación telefónica poco después de que se anunciaran los nombre.




    Final de Recomendamos

    Los puntos cuánticos son extremadamente diminutos, de apenas unas pocas millonésimas de milímetro.

    Su tamaño determina el color de la luz que emiten cuando son estimulados con electricidad. Los más pequeños son azules, y los más grandes amarillos y rojos.

    "Durante mucho tiempo nadie creyó que se pudieran crear partículas tan pequeñas", pero los ganadores de este año han conseguido justo eso, señaló la Academia al anunciar el premio.

    Los tres científicos galardonados trabajan en Estados Unidos. 

    El físico ruso Alexei I. Ekimov, de Nanocrystals Technology Inc., fue el primero en descubrir los puntos cuánticos en los años 80, en cristales. 

    Hasta entonces, los físicos a sabían que, en teoría, las nanopartículas podían tener efectos cuánticos dependientes del tamaño, pero resultaba casi imposible esculpir esas partículas tan pequeñas, por lo que pocos pensaban que este conocimiento podría tener consecuencias prácticas, asegura la Academia sueca en un comunicado.

    Años más tarde, el químico estadounidense Louis E. Brus, de la Universidad de Columbia, logró probar que los efectos cuánticos de las partículas que flotaban libremente en un líquido dependían de su tamaño.

    En 1993, el químico francés Moungi Bawendi, del Massachusetts Institute of Technology (MIT), revolucionó la producción química de puntos cuánticos, creando partículas casi perfectas.

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    "Los investigadores creen que en el futuro podrían contribuir a la electrónica flexible, (a crear) sensores diminutos, células solares más delgadas y a la comunicación cuántica cifrada, por lo que acabamos de empezar a explorar el potencial de estas partículas diminutas", señaló la Real Academia Sueca.

    "Los puntos cuánticos aportan de esta manera un gran beneficio a la humanidad", añadió la institución que entrega el Nobel.

    "Atómos artificiales"

    Ya hoy, los puntos cuánticos tienen multitud de aplicaciones prácticas. 

    "Se pueden emplear en la preparación de paneles solares, en sistemas de iluminación de pantallas y televisión basadas en tecnología QLED y, por supuesto, en biomedicina, ya que permiten la obtención de imágenes a nivel intracelular que pueden ser muy útiles en el diagnóstico y en el tratamiento de enfermedades como el cáncer", afirma María José Ruedas Llama, catedrática del departamento de Físicoquímica en la facultad de Farmacia, de la Universidad de Granada, citado por Science Media Centre España (SMC).Y

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    A los puntos cuánticos, uno de los sistemas más importantes de la nanociencia, también se les ha llamado "átomos artificiales", ya que están construidos en el laboratorio, y "son capaces de confinar los electrones en regiones de tamaño minúsculo, miles de veces más pequeñas que el grosor de un cabello humano", apunta David Sánchez, investigador del Instituto de Física Interdisciplinar y Sistemas Complejos (IFISC-CSIC-UIB), citado por SMC España.

    "En la naturaleza, los electrones están confinados dentro de los átomos, pero su manipulación es difícil y costosa. Gracias a los puntos cuánticos, se pueden atrapar los electrones para que su estudio sea mucho más sencillo", añade el investigador del IFISC.

    El premio, además, "refuerza la idea de que no hay aplicaciones tecnológicas sin investigación fundamental”, dice Emilio Palomares, director del Instituto Catalán de Investigación Química (ICiQ), citado por SMC España.

    El galardón está dotado de 11 millones de coronas suecas (algo menos de US$1 millón), que será repartido entre los tres premiados.

    Sus nombres fueron anunciados por error en un comunicado de prensa de la Real Academia de Ciencias sueca horas antes del anuncio ofcial, generando una gran confusión.

    "Es muy desafortunado. Lamentamos profundamente lo sucedido", aseguró el secretario general de la academia, quien aseguró que estaban tratando de entender qué había pasado.

    Sin embargo, insistió en que la decisión final no se tomó hasta que la Academia se reunió justo antes del anuncio oficial. 


    Premio Nobel de Medicina 2023 para Katalin Karikó y Drew Weissman por la vacuna de la covid.

    El jurado de la Academia sueca destaca que estos “descubrimientos innovadores han cambiado fundamentalmente nuestra comprensión de cómo interactúa el ARNm con nuestro sistema inmunológico”



    El Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia) ha concedido hoy el premio Nobel de Fisiología o Medicina a Katalin Karikó y Drew Weissman por la vacuna de la covid basada en ARN mensajero. La bioquímica húngara Katalin Karikó pasó 40 años trabajando en la sombra y desarrollando avances claves para las inyecciones de Moderna y BioNTech. Drew Weissman trabajó con Karikó e hizo posibles las terapias a partir del ARN mensajero. Las vacunas de Pfizer o Moderna lo incorporan y no existirían sin su visión. Con Karikó, son 13 las mujeres que han recibido el Nobel de Medicina.


    El jurado de la Academia sueca ha destacado que otorga este galardón a Karikó y Weissman “por sus descubrimientos sobre modificaciones de bases de nucleósidos que permitieron el desarrollo de vacunas de ARNm eficaces contra la covid-19″. “Los descubrimientos de los dos premios Nobel fueron fundamentales para desarrollar vacunas de ARNm eficaces contra la COVID-19 durante la pandemia que comenzó a principios de 2020. A través de sus descubrimientos innovadores, que han cambiado fundamentalmente nuestra comprensión de cómo interactúa el ARNm con nuestro sistema inmunológico, los galardonados contribuyeron a la tasa sin precedentes de desarrollo de vacunas durante una de las mayores amenazas a la salud humana en los tiempos modernos”, ha destacado el jurado.

    Ambos premiados recibieron el premio Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA en el año 2022 por este mismo motivo. La húngara Karikó, cuyas primeras investigaciones fueron rechazadas hasta perder el puesto en la universidad, y el estadounidense Weissman, que sufrió problemas similares, fueron distinguidos el año anterior con los premios Princesa de Asturias. “Recibía una carta de rechazo tras otra de instituciones y compañías farmacéuticas cuando les pedía dinero para desarrollar esta idea”, comentó Karikó a EL PAÍS en una entrevista realizada en diciembre de 2020, en plena pandemia.



    Katalin Karikó, bioquímica hungaroestadounidense, nació en enero de 1955 en Szolnok (Hungría). Graduada en Biología en la Universidad de Szeged (Hungría) en 1978 y doctorada en Bioquímica en 1982, empezó a estudiar las propiedades del ARN mensajero en ese centro húngaro. En 1985 emigró a Estados Unidos con su marido y su hija de dos años. Drew Weissman nació en Lexington(Massachusetts, EEUU) es profesor de Medicina en la Escuela de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania y trabaja sobre el ARN y su aplicación en el desarrollo de vacunas y terapia génica.

    El ARN es una molécula imprescindible para la vida. Sintetizado en el núcleo de las células, lee las instrucciones escritas en el ADN y parte con ellas para que las fábricas del organismo produzcan todo lo necesario para existir. En la década de los 90, Karikó planteó la idea de utilizar ese mensajero para curar a los enfermos. Si se introdujese en sus células el trozo adecuado de ARN, especulaba, estas producirían la proteína ausente que causa una anemia o generarían una respuesta inmune frente a una infección o incluso el cáncer. Weissman quería producir mejores vacunas y también presentía que la respuesta podía estar en la frágil molécula.

    En una entrevista después del premio, Karikó ha dicho que su difunta madre había especulado con que podría ganar el Nobel, a lo que ella le recordaba que hubo un tiempo en el que ni siquiera pudo conseguir una subvención para su investigación. “Ella [su madre] dijo, ‘pero trabajas muy duro’. Y yo le dije que muchos, muchos científicos trabajan muy, muy duro”, añadió Kariko, que dormía cuando recibió la llamada de Estocolmo y al principio pensó que era una broma. El coganador Weissman ha asegurado que este premio es un “sueño de toda la vida” y recordó haber trabajado intensamente con Karikó, incluidos correos electrónicos a medianoche, ya que ambos sufrían insomnio. “Durante los 20 años que trabajamos juntos, antes de que nadie supiera lo que es o le importabr al ARN, éramos nosotros dos, literalmente, uno al lado del otro trabajando juntos, hablando y discutiendo nuevos datos”, dijo, en una grabación hecha pública en el sitio web del Nobel, informa Reuters.

    Reacciones

    La estabilidad del ARN mensajero es el logro que destaca el virólogo Mariano Esteban, jefe del Grupo de Poxvirus y Vacunas del Centro Nacional de Biotecnología (CNB), CSIC. “Se degradaba con la vista. Ellos lo modificaron para que fuera estable”, dice. También idearon cómo colarlo en la célula, envolviéndolo en nanopartículas lipídicas que atraviesan la célula. Otro de sus puntales lo recuerda Luis Enjuanes, jefe del Laboratorio de Coronavirus del CNB: “El ARN mensajero genera una respuesta inmune más fuerte”.

    Por su parte, Isabel Sola, codirectora del grupo de coronavirus, destaca el trabajo de Karikó y Weismann como un gran ejemplo de ciencia básica que tuvo en la emergencia que supuso la pandemia su gran oportunidad. “Partían de la observación de que una molécula como el ARN mensajero no activaba respuesta inmune en la célula y sí lo hacía el ARNm extraño. Por qué las células diferenciaban entre lo propio y lo ajeno”, comenta. Sobre esa base, lo convirtieron en una molécula potencialmente terapéutica, “para dar mensajes a la célula”, en palabras de Sola. La estaban ensayando contra otros patógenos, pero, termina Sola, “la gran oportunidad fue el coronavirus, un virus muy específico contra el que las vacunas han funcionado de forma fenomenal”. Tanto Sola, como Enjuanes y Esteban terminan con dos ideas: es un premio completamente merecido y gran ejemplo de tenacidad, en particular de Karikó, que nunca se rindió a pesar de los muchos portazos que le dieron a ella y su trabajo.

    Ana Fernández Sesma, investigadora y viróloga, catedrática y directora del departamento de Microbiología en la Escuela Icahn de Medicina en Monte Sinaí en Nueva York, destaca otro aspecto en declaraciones al SMC España: “Es una alegría y, sobre todo, que se haya reconocido a una mujer, que como bien sabemos hay muy poquitas [entre las laureadas], y es totalmente merecido”.

    El jurado del Nobel destaca además, la importancia de esta tecnología de cara al futuro: ”La impresionante flexibilidad y velocidad con la que se pueden desarrollar vacunas de ARNm allanan el camino para utilizar la nueva plataforma también para vacunas contra otras enfermedades infecciosas. En el futuro, la tecnología también podrá utilizarse para administrar proteínas terapéuticas y tratar algunos tipos de cáncer”, afirman.

    En la edición de 2022, el premiado con el Nobel de Medicina fue el biólogo sueco Svante Pääbo por “sus descubrimientos sobre el genoma de homínidos extintos y la evolución humana”. Pääbo es uno de los pioneros en la investigación del ADN antiguo y creador de una nueva disciplina, la paleogenómica. El estudio del pasado con los ojos de la genética está siendo uno de los caminos más fructíferos, en especial para conocer y entender la evolución humana. En 2018, Pääbo recibió el premio Princesa de Asturias por sus trabajos en este campo, siendo el premio español, de nuevo, adelanto del Nobel. En la edición del año anterior, los galardonados fueron David Julius y Ardem Patapoutian, que habían descubierto los receptores con los que cuenta el sistema nervioso para detectar el calor o las caricias. En 2020, fueron tres los premiados, esta vez por el descubrimiento del virus de la hepatitis C. Sus descubridores y salvadores de millones de vidas fueron los virólogos estadounidenses Harvey J. Alter y Charles M. Rice y el británico Michael Houghton.

    El premio está dotado con 11 millones de coronas suecas, unos 950.000 euros. Este galardón abre la ronda de anuncios esta semana, que continuará el martes con el de Física, el miércoles con el de Química, el jueves con el de Literatura, y el viernes con el de la Paz.